Louis Cattiaux // Arte Hermético

No es fácil resumir aquí qué significa el arte hermético ni concretar sus límites, aunque sin duda, y esto es lo que interesa, está directamente relacionado con la alquimia. En la obra de Cattiaux hallamos constantes referencias al arte alquímico, que denomina «el antiguo Arte Real de los Sabios». En sus pinturas y dibujos se encuentran por doquier signos alquímicos que muestran los elementos con que trabaja este arte y que describen sus operaciones; pinta personajes recibiendo el rocío del cielo, atanores y matraces, cuerpos germinando de sus tumbas, magos sosteniendo la piedra, tigres coronados por el sol, etc.

«El genio es como la iluminación, que aparece después del desenmarañamiento del caos interior y que se realiza en la meditación solitaria. Es como el despertar del ser secreto y todopoderoso que dormita en cada uno de nosotros. Corrientemente se dice que el genio es sublime, nosotros precisamos que es “sublimado”. Cuando el artista alcanza el trance creador, se vuelve como un hombre ebrio que habla consigo mismo y que ya no se preocupa por ser oído o por no serlo, pues su mensaje expresa el esclarecimiento de las tinieblas interiores y sirve ante todo a su propia naturaleza, al ser la verdadera libertad la recompensa a su identificación con la Unidad primera». L. Cattiaux.

La alquimia es, según Cattiaux, la llave de oro para interpretar todos los símbolos y, lógicamente, la de sus pinturas. E. y C. d’Hooghvorst explican que este arte «une el cielo con la tierra y hace referencia al misterio de Dios, de la creación y del hombre», de manera que el significado alquímico une los sentidos terrestres: moral, filosófico y ascético, con los celestes: cosmogónico, místico e iniciático.

«la alquimia no es el yoga de Occidente; es la ciencia primera y última, la ciencia de la renovación de la creación, el misterio de los misterios […]. Pero también contiene una trampa para los codiciosos y los groseros». L. Cattiaux.

La trampa consiste en confundir los símbolos que explican los secretos de la naturaleza con los propios secretos, pues, como escribió el alquimista Geber: «Los antiguos ocultaron los secretos de la Naturaleza no sólo en los escritos, sino también mediante numerosas imágenes, caracteres, cifras, monstruos y animales representados y transformados de diversas maneras. Y dentro de sus palacios y templos pintaron estas fábulas poéticas, los planetas y los signos celestes, con muchos otros signos, monstruos y animales. Y no eran comprendidos sino por quienes tenían conocimiento de tales secretos».

El arte hermético, como la pintura de Cattiaux, enseña, pero también esconde, da mil nombres y figuras a su única materia: el don del cielo sin el cual la obra alquímica no puede empezar.

En la obra pictórica de Cattiaux abundan, así mismo, los grandes temas del cristianismo: la anunciación, la Virgen, el nacimiento de Jesús, imágenes de la crucifixión, los discípulos de Emaús, el juicio final… Cada una de estas pinturas es una reflexión profunda y una enseñanza sobre la iconografía cristiana tal como fue en su origen. Las enseñanzas evangélicas son tratadas desde el conocimiento del secreto que encierran, ya que «gracias a la luz de la santa ciencia de Hermes -explicaba Cattiaux a un amigo- penetrarás poco a poco en el misterioso y oculto significado de la vida y pasión del Señor-Cristo». L. Cattiaux.

«Pinto Vírgenes Eternas de las que nadie conoce el verdadero nombre excepto el que las desposa».  Según Cattiaux, el misterio mariano, tan ignorado y desprestigiado en nuestra época, es el lugar por el cual se debe pasar imprescindiblemente para llegar al sol filosófico, y sus creaciones artísticas sobre este tema, lejos de preocupaciones estéticas, son enseñanzas concretas sobre este misterio: La fecundación de la Virgen, Virgen negra, Maria Paritura, Virgen solar, etc.

Según E. d’Hooghvorst, Louis Cattiaux «pintaba utilizando una materia rica, densa, coloreada en extremo. Afirmaba haber reencontrado el secreto de la antigua materia pictórica de los hermanos Van Eyck, este secreto de oficio que los pintores de antes se trasmitían de boca a oreja y de maestro a discípulo».

En sus pinturas y escritos encontramos constantes referencias a la magia, pues sin ella el arte no existiría; Cattiaux explica en su tratado: «El origen del arte no es resultado de una necesidad estética, como generalmente se cree, sino de una necesidad de dominación mágica».

Gracias a la influencia del cielo, captada mágicamente, las pinturas de Louis Cattiaux no se quedaron encerradas en el mundo del subconsciente surrealista, sino que reflejan los secretos de la vida; en este sentido escribió: «me gusta sobre todo pintar personajes imaginarios dentro de paisajes inventados, pero por encima de todo la búsqueda mágica tan inquietante a causa de la expresión muy secreta de la vida».

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