La Masonería en la ciudad de La Plata (Parte III, Ultima) // Por Eduardo M. Sebastianelli

emsebas1Todo fue una fiesta, en la plaza principal se habían colocado varios palcos en semicírculo entre los que se hallaba el palco oficial. En diferentes lugares se colocaron arcos y trofeos con las más diversas inscripciones, entre ellas: “Paz y Libertad”, “Orden y Progreso”, “Amor por la libertad y respeto por las instituciones”, “El ejercicio de los derechos políticos es necesario para el gobierno libre”, “No basta odiar a la tiranía”. Entre los personajes que en el momento hicieron llegar sus mejores votos al gobernador Dardo Rocha, podemos mencionar a Carlos Guido y Spano, quien en la carta fechada el 19 de Noviembre de 1882 expresa:

“Gobernador y Amigo: Salud en este día memorable: Hoy hablarán
los hombres y las piedras, las que V. va a colocar como fundamento
de la nueva ciudad, proclamará en los tiempos la potencia de la
Voluntad puesta al servicio del genio enérgico y creador”.

“Con motivo de la edificación de nuestra futura capital se ha recordado
la fábula del músico tebano, a los sones de cuya lira de oro alzáronse los
muros de la ciudad de Epaminondas y de Píndaro. Si S.V. no posee el
mágico instrumento, tiene la inspiración vencedora y realiza un prodigio.. “

Entre las personalidades oficiales y representativas se encontraban los siguientes masones:

Eduardo Wilde, ministro nacional, iniciado el 19 de Septiembre de 1871 en la Logia “Constancia Nº 7”.

Domingo F. Sarmiento, Presidente de la República y Gran Maestre de la masonería Argentina, iniciado el 31 de Julio de 1854 en la Logia “Unión Fraternal”, de Valparaíso (Chile).

Benjamín Victorica, Presidente de la suprema Corte, ministro, iniciado en la Logia “Jorge Washington” de Concepción del Uruguay.

Manuel R. Trelles, científico e historiador, académico de Historia en Madrid, iniciado en 1867 en la Logia “Confraternidad Argentina”.

Carlos Casares (h), Gobernador de la Provincia, estanciero, fundador de la Logia “Unión del Plata Nº 1”, en 1855.

Carlos D’Amico, Ministro de Gobierno de la Provincia y futuro Gobernador, iniciado de muy joven fue Gran Maestre del Gran Oriente del Rito Argentino, íntimo amigo del Dr. Dardo Rocha y del Arquitecto Pedro Benoit.

Juan Dillon, contador General de la provincia, iniciado el 2 de Octubre de 1882 en la Logia “Obediencia a la Ley Nº 13”.

Mauricio Maller, militar húngaro incorporado al Ejército Argentino, iniciado el 10 de Julio de 1870 en la Logia “Caridad Nº 22”.

Benjamín del Castillo, legislador, iniciado el 23 de Agosto de 1863 en la Logia “Asilo del Litoral No. 18”.

Ricardo Marcó del Pont, catedrático iniciado en la Logia “Luz del Oeste Nº 55”.

Adolfo Miranda Naón, senador nacional, uno de los fundadores del diario platense “El Día” y luego director del mismo, iniciado el 3 de Noviembre de 1885 en la Logia “La Plata No. 80”.

Luis C. Pintos, diputado nacional, hijo de masón, fue iniciado en la Logia”Obediencia a la Ley Nº 13″ el 27 de Junio de 1866.

Miguel Goyena, hijo de masón, iniciado el 30 de Junio de 1869 en la Logia”Obediencia a la Ley Nº 13″.

Adolfo F. Lescano. Iniciado en 1888 en la Logia “La Plata Nº 80”.

Ya en las primeras horas de la fundación se habían instalado varias Logias en la nueva ciudad, entre ellas: “Luz y Verdad”, “Spretta Uguaghanza”, “Triunfo y Justicia”, “Hijos del Universo”, etc. Pero la que más se destacó fue la Logia “La Plata No. 80” fundada por el Arquitecto Pedro Benoit. En sus archivos podemos encontrar los apellidos más ilustres de la nueva Capital, como los de: Florentino Ameghino, Eduardo Ves Losada, Manuel H. y CésaraPlata Lagenheim, Julio Sánchez Viamonte, Dalmiro Sáenz, Alberto Gregorio, Carlos A. Fajardo, Vicente Isnardi, Juan B. Lavié, José Sixto Alvarez (Fray Mocho), entre otros, pero los nombrados bastan para comprobar que La Plata no fue un mero resultado de las circunstancias que rodeaban al país, sino más bien, fue una obra consciente, especulativa y operativa de los Hermanos masones con un sentido constructivo.

La parte final del acta fundacional instaba a que las generaciones futuras que en su centenario quisieran conmemorar este acto y constatar la existencia de los documentos y objetos que le acompañan lo hiciesen realizando la excavación partiendo del punto céntrico. Esto se realizó en el año 1982, los objetos allí encontrados se depositaron en el Museo Dardo Rocha de la ciudad y nuevamente se repitió el acto fundacional, es decir 100 años después, con la misma consigna a las generaciones venideras.

Finalmente, debemos destacar que para el año 1891, a solo nueve de la fundación, se habían establecido en la ciudad otras corrientes esotéricas, entre ellas cinco cartas patentes regulares del Martinismo fundado por Gérard Encausse en Francia.

Hoy en día, lamentablemente la ciudad de La Plata cuenta tan solo con dos Logias que luchan por subsistir y que no son reconocidas por el Gran Oriente Argentino.

La Plata, 3 de febrero de 1999

Eduardo M. Sebastianelli

La Masonería en la ciudad de La Plata (Parte II) // Por Eduardo M. Sebastianelli

misteriosdelaplataComo sabemos, la Arquitectura es una de las artes fundamentales de la Masonería, y muchos masones, conociendo que los fundadores y sus colaboradores eran Hermanos, han tratado de buscar algún símbolo masónico en el plano de la ciudad, tal es así, que, como se puede observar en el mismo, han pretendido identificar estos símbolos en las diagonales que la dividen, comparándolos con las herramientas del Arte.

Si todo fuese tan simple, todo estaría aclarado; pero no es así, en realidad el plano de La Plata esconde más cosas de las que se pueden observar a simple vista, su estudio conlleva un esfuerzo mayor. En él, el Arquitecto Pedro Benoit y sus allegados han situado todo su conocimiento sobreGeometría Sagrada, y el proceso de develar su mensaje es bastante complejo, pero para quien esté familiarizado con este tipo de “Geometría” seguramente le será interesante y práctico.

Algunos ejemplos de su extraordinaria traza lo son el hecho de que: la ciudad es un cuadrado simétrico que mantiene su forma desde el tiempo de la fundación; está dividida por dos grandes diagonales que la cruzan de Este a Oeste y de Norte a Sur ; en su centro geométrico fue colocada la piedra fundamental, de la que hablaremos más adelante; el rombo formado por los cuatro diagonales centrales forman una “Vesica Piscis”, realizada con una unidad equivalente a 1,6180339, es decir el número áurico. El perímetro de la ciudad dividido por el largo de su diagonal (Este-Oeste o Norte-Sur) es igual a 3,1416.

Cabe destacar que la ciudad de La Plata fue totalmente proyectada en abstracto, pues, hasta ese momento no se sabía dónde se iba a asentar, por lo tanto sus arquitectos pudieron establecer las bases que consideraron más oportunas. El plano se comenzó a trazar a partir de un centro, un círculo, un triángulo y un cuadrado, que es exactamente la cuadratura del círculo, que tiene en la Geometría de la Vida individual una importante y definida aplicación. La localización de un cuadrado áurico en una zona de la ciudad denominada El Bosque (un sector de recreo, arbolado y libre de contaminación ambiental); estos son algunos aspectos del verdadero mensaje que nos dejaron sus fundadores, y que serán tratados con detenimiento en mi próximo libro.

Continuando con la fundación de La Plata, podemos agregar que el nombre de la misma fue propuesto por el poeta José Hernández(creador del “Martín Fierro”, obra cumbre de la literatura Argentina) íntimo amigo de Dardo Rocha e iniciado el 28 de Agosto de 1861 en la Logia “Asilo del Litoral Nº 18”.

El día 19 de Noviembre de 1882, alrededor de las 16 horas fue colocada la piedra fundamental, que consistía de una1414958420_dcdd6a3291 caja de piedra, en cuyo interior había otra de plomo, dentro de la cual se colocó una redoma de cristal con diversos documentos, entre ellos, una copia del acta fundacional, una copia de la Constitución Argentina, además de monedas de la época y numerosas medallas de las Logias que participaron activamente en la construcción de la ciudad, entre ellas: “Unione Italiana”, “Confraternidad Argentina”, “Regeneración”, “Tolerancia”, “Luz y Verdad”, “Caridad”, “Abraham Lincoln”, “Liberi Pensatori”, “Unión”, “Cárita”, “Protectora de los Pobres” y “Progress”. Una vez colocada la redoma, se cerró y se selló, se soldó la caja de plomo y se le colocó sobre ella una plancha de mármol de Carrara con la inscripción “Esta caja contiene el acta de inauguración de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires”. Sobre la plancha de mármol se colocó la tapa de la mencionada caja de piedra; y con una cuchara (trulla), construida especialmente, de oro con incrustaciones del mismo metal y ocho brillantes en la empuñadura de ébano, el Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Victorino de la Plaza (iniciado en 1867 en la Logia “Regeneración Nº 5”), selló la misma con una mezcla de arena y cal que se había preparado en una batea maciza de caoba, con agarraderas de ébano e incrustaciones doradas.

La Masonería en la ciudad de La Plata (Parte I) // Por Eduardo M. Sebastianelli

vidas_y_retratos_dardo_rocha_6_mediumFrecuentemente se habla de la gran actividad masónica que acompañó a la fundación y posterior desarrollo de esta urbe. La Masonería estuvo muy ligada a su fundador, el Dr. Dardo Rocha, a sus colaboradores, a los que demarcaron sus calles, a sus primeros funcionarios públicos, a los edificios, y sobre todo, al trazado de sus planos.

El Dr. Dardo Rocha, había sido iniciado por su padre, el coronel Juan José Rocha, en el año 1858 cuando contaba con tan sólo veinte años de edad, en la Logia “Constancia Nº 7”. El principal colaborador del Dr. Rocha, y quien fuese responsable del trazado del plano de la futura ciudad, el arquitecto Pedro Benoit, había sido iniciado el 26 de octubre de 1858 en la logia “Consuelo del infortunio Nº 3”. Pedro Benoit había nacido en Buenos Aires, el 18 de Febrero de 1836, y era hijo del ingeniero francés Pedro Benito Benoit. Desde los catorce años se desempeñó junto a su padre en el Departamento Topográfico y en la sección de Geodesia del Departamento de Ingenieros. Muchas de las obras que ejecutó en los años anteriores a la fundación, tendrían una importancia fundamental en ella, entre las que se destacaron: en la ciudad de Buenos Aires, la construcción de obras de fortificación para la defensa y emplazamiento de baterías; proyectó y construyó varios puentes de campaña; (proyectó) la antigua Facultad de Derecho; las iglesias de Santa Catalina (en las localidades de: Merlo, San Justo, Moreno, Ensenada, San Vicente, Juárez, Azul y Buenos Aires).

Desde el primer momento se vinculó a Dardo Rocha para la fundación de la nueva capital de la provincia, y formó parte de la comisión para el concurso de los planos en su carácter de vocal del Departamento de Ingenieros. Presentó los planos del trazado de la ciudad, aunque no firmó al pie ninguno de ellos, sino que fue mencionado como autor de los mismos en el año 1888.

Formó la comisión de división de solares, dividiendo a su vez a esta en tres grupos formados de la siguiente manera: el primero dedicado al trazado perimetral y de avenidas, estaba compuesto por los Sres. Carlos Glade, que fue iniciado el día 27 de Septiembre de 1864 en la Logia”Germania Nº 19″, Germán Kuhr y Miguel Pérez.

220px-Pedro_BenoitEl segundo, a cargo de la división de calles y diagonales, estaba formado por los Sres. Carlos A. Fajardo, (Masón, del que si bien no contamos con la fecha de su iniciación, lo encontramos en 1894 formando parte de la tenida magna en la instalación de un Capítulo), Julio Serna y Pedro Bena. Y el tercer grupo que debían parcelar los terrenos, estaba formado por los Sres. Nicolás Calvo, Julio Arditi y Paulino Campbell (los tres masones).

Luego de la fundación, el Arquitecto Pedro Benoit, realizó los planos de la Iglesia San Ponciano; se le encomendó la dirección del artístico arco de entrada al Bosque en el año 1884, que ahora ha desaparecido, dibujó el primer escudo de la ciudad; proyectó los planos de la Catedral y en 1893, se le encargó la dirección técnica de las obras.

Fue además autor de los planos del Cementerio y del Observatorio Astronómico; después dirigió desinteresadamente las obras de la Iglesia de San Pedro, en Mar del Plata, hasta su deceso ocurrido en esta ciudad, el 4 de Abril de 1897. Sus restos fueron trasladados a Buenos Aires, para ser sepultados en la Recolecta.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

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Navidad es regeneración espiritual…

Consideremos la NAVIDAD. Penetremos la NAVIDAD. Imitemos la NAVIDAD. Adoremos la NAVIDAD. Cantemos la NAVIDAD.

El árbol de Navidad, Louis Cattiaux.

Los signos del Zodiaco en la tradición islámica

Reproducción de doce miniaturas persas sobre los signos del Zodiaco. Sus originales pertenecen a un tratado de astrología del siglo IX titulado “Kitâb al-Mawalid”, de Abû Ma’shar.

Las imágenes proceden de un manuscrito egipcio de entre los siglos XIV o XV y reproducen un tratado de astrología persa del siglo IX, llamado el Kitâb al-Mawalid, de Abû Ma’shar. Es uno de los documentos más influyentes en el desarrollo de la astrología occidental. Si bien el manuscrito al que pertenecen estas ilustraciones procede del Cairo, los dibujos parecen ser obra de un artista persa.

“La extraña historia de un león verde”

Rosar_ color 1Comparto este cuento maravilloso de profundo contenido oculto…

Cuento de Raimon Arola y Luisa Vert incluido en el libro “Pequeñas alegrías” dedicado a los buscadores solitarios.

Discúlpenme por presentarme yo mismo pero las circunstancias me obligan a ello: soy el león verde y lo que más me gusta es devorar al ardiente Sol.

Si me he decidido a dar este paso es porque desde hace mucho tiempo no tengo amigos y, lo que es más terrible, en la actualidad apenas me quedan conocidos. La indiferencia de los filósofos, la ignorancia de los artistas, la arrogancia de los científicos, la mediocridad de los difusores de las ciencias ocultas y el fanatismo de los religiosos me han encerrado en una jaula apartada del devenir del mundo.

Desesperado y sólo, he decidido aprovechar estas páginas para dar fe de mi existencia. Aquí concluye mi pretensión, no quiero revindicar mi utilidad ni siquiera reanimar la búsqueda de que era objeto en la antigüedad, pues aunque mi naturaleza sea profundamente orgullosa e iracunda, el olvido en el que he caído me obliga a ser humilde. Pero no puedo dejar pasar la ocasión que me brinda este cuento mágico para presentarme a quien tenga bien leerlo.

Procedo de un antiguo linaje pues la primera constancia de mi existencia la dio un eremita cristiano conocido como Morieno y que vivió en Siria a finales del siglo séptimo. En la soledad de su retiro alcanzó a conocer la raíz del cielo y la tierra y logró realizar la Piedra filosofal. A nadie explicó su saber salvo un rey omeya, Jâlid ibn Mu’awiyya era su nombre, aunque en Occidente lo llamaron Calid. Precisamente nací durante el diálogo entre el eremita y el rey. El sabio solitario enseñaba al rey la manera de hacer la Piedra filosofal por medio de extrañas imágenes que, a modo de alegorías, describían las operaciones del arte y en una de ellas apareció mi nombre: “Toma el humo blanco y el león verde, la almagra roja y la inmundicia. Disuelve todas estas cosas y sublímalas, y después únelas de tal manera que en cada parte del león verde haya tres partes de la inmundicia del muerto…”.

Ante la extraña explicación de mi nacimiento, la mayoría de los humanos han creído que no existo, que sólo soy un símbolo, pero, ¿cómo no voy a existir, si formo parte del hombre?

Debo decir que hubo un tiempo en el que las mentes más privilegiadas creían en mi existencia y emprendían mi búsqueda con el deseo de conocerme. Los que lo lograron, hablaron de mí e incluso me hicieron retratos, el primero fue en blanco y negro, se grabó en el siglo dieciséis para ilustrar un célebre libro de alquimia atribuido a Arnau de Villanova, se llamaba El Rosario de los filósofos. Junto al dibujo se podía leer el lema siguiente: “Soy aquel que fue el león verde y dorado: en mí está encerrado todo el secreto del arte”. Al darse a conocer mi imagen empezó mi fama. Filósofos, médicos, matemáticos, pastores, místicos, poetas, políticos… Durante casi un siglo se habló de mí, y aunque pudiera parecer extraño, todos me alababan y buscaban mi compañía. Pero con el tiempo, los hombres cultos comenzaron a no ponerse de acuerdo sobre mi identidad. Algunos me defendieron, otros me atacaron maliciosamente, y al final me olvidaron, o como mucho utilizaron mi nombre para designar un ideal, una metáfora de algo imposible.

Cuando conocí el éxito, me deje querer. Mi vanidad se sentía recompensada. Pero cuando pasó, rugí desaforadamente y procuré demostrar mi existencia, pero ¿cómo se puede mostrar la evidencia? Lo que está más cerca de la mirada es lo que menos se ve. Mis intentos se contaron por fracasos y mi nombre se utilizó fraudulentamente para designar no sé que tipo de sal química.

Desesperado, intenté hacerme notar a los místicos y más de uno llegó a contemplarme pero me negaron, quizá es que les di miedo, y siguieron buscando a su Dios en el cielo sin considerar el Sol terrestre que brillaba en mis entrañas.

Más tarde, fueron los artistas quienes intuyeron mi presencia, incluso pude manifestarme abiertamente a alguno de ellos, pero, como ya nadie sabía como debía ser tratado ni recordaban mis modos de mostrarme al mundo, no me reconocieron, confundiéndome con un trance creativo.

Lo he dicho al comienzo, no pretendo reivindicar mi fama, ni que nadie conozca mi naturaleza, pero… ¡admitir que no existo y que soy un mero símbolo, me parece excesivo! Soy el león verde, el metal de Hermes Trimegisto, el mercurio filosófico, la sangre de la Piedra filosofal, el viento que sopla en el corazón de los elegidos.

Representaciones del Alma del Mundo

Una serie de fotografías de larga exposición, ya clásicas, muestran el movimiento de las estrellas durante la noche. La técnica para conseguirlas consiste en una sola captura de larga duración. El resultado es espectacular y turbador, pero también profundamente filosófico, pues muestra el cuerpo del universo, lo que los antiguos denominaron Alma del mundo.

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