Seguir la vía

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Debo reanudar el viaje
dejando allá
tus canciones
copas
y humo
 
Inspirando hondo
                              aferro mi bolso
lo cargo de poesía
melodía
rocío
por si me encuentro en algún oscuro
                                                                   cargo mis gafas áureas
 
alentada de sol
contemplo el cielo
buscando una estrella guía
 
cierta congoja se filtra en mi
bolso rosa
no quiero dejar ese amor en el rincón de mi
casa a la sombra de un imaginario sauce que destila lagrimas de dolor
penetro la música para que el principio de este camino no se torne de hastío
un violín me sugiere al oído una copa de vino
los platillos de un batero mágico llevan mi latir al ritmo de un lindo sentir
colmo de perfumes de verano los pulmones agotados de llanto
fusiono mis pies enfadados de cantos de raíz
la brisa me habla de instantes mañanas
el palpitar del mundo me abanica
y este iniciación se empapa de lluvia clara 
 
X.S.
 
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Un Genio Ignorado // Por Charles d’Hooghvorst

cattiauxLouis Cattiaux, poeta y pintor, ciertamente no era un hombre ordinario. Hace ya 36 años (en 1990) que desapareció, pero siempre permanecerá inolvidable para aquellos con quiénes intimó. Desconcertante, de reacciones imprevisibles guiadas por una lógica particular que sorprendía a sus visitantes; le gustaba chocar a la gente e incluso escandalizar, pero siempre con humor.

Era uno de esos hombres sin complejos, perfectamente libre en el mundo, que vivía intensamente el presente, al igual que un niño alegre y sin malicia. Con frecuencia charlatán y payaso, se negaba a tomarse el mundo en serio, no más que a sí mismo; nunca magistral, si enseñaba, lo hacía a la manera de un bufón, que posee el arte de decir a los que quieren oír, haciendo reír a los demás y sin que puedan ofenderse.

“Nos llamaremos incapaces, inútiles y estúpidos cuando reposemos en la contemplación del Único; o bien, nos llamaremos charlatanes, malabaristas y payasos cuando enseñemos su santa ley en el mundo. – No nos corresponde tomarnos ni exigir a los demás que lo hagan. Esto corresponde a Dios, que ve claramente lo de dentro de las criaturas”. (M. R. XX, 66-66’)

“Hemos tomado el hábito del charlatán, pues el desprecio desinteresado del mundo es menos duro de soportar que su admiración interesada – El Libro es como el arca que lleva y transmite el secreto del Único. Muchos lo llevarán, pero pocos lo penetrarán”. (M. R. XXIII, 61-61’)

“Has perdido tu vida, decían mirando mis manos vacías y nadie oía al Dios que cantabaCaptura de pantalla 2013-06-26 a la(s) 21.45.31 en mi corazón”. (Poemas del Conocimiento)

Ciertamente, este Cattiaux, el verdadero, no era accesible de buenas a primeras; era imposible acercarse a él sino era a través de El Mensaje Reencontrado, la obra que tardó los catorce últimos años de su vida en escribir, o, mejor dicho, la obra de toda su vida. Trabajó durante seis años para escribir los 12 primeros capítulos (unas 100 páginas), editados en 1946; los versículos que aparecen en ellos están como concentrados al extremo, cada palabra ha sido pesada con cuidado, al igual que una quintaesencia destilada pacientemente gota a gota, purificada a la perfección. El artista se ejercitó mucho hasta dominar su arte, que posee entonces perfectamente, pues a partir de esta época, los versículos parecen llegar a un ritmo siempre más rápido.

Tres años más tarde, en 1949, ya escribía: “Diez años han sido necesarios para escribir el Libro, así pues, ¿quién se negaría a leerlo durante el mismo tiempo antes de formular preguntas inútiles?”. (M. R. XVIII, 45) Escribía día tras día, versículo tras versículo como guiado, poseído por un dios secreto, no escuchando más que a él, sin distracción en el tumulto de la gran ciudad. Los versículos surgían en cualquier momento del día, transcritos inmediatamente en el primer trozo de papel que encontraba. Era como el choque de los múltiples acontecimientos de la vida cotidiana con alguna misteriosa realidad secreta que era el único en contemplar. Nada hay aquí de especulativo ni abstracto sino una experiencia encarnada. Bastaba con saber escucharle.

Ahora el hombre ha desaparecido pero nos queda su mensaje. ¿Realmente hay aquí un mensaje reencontrado o, más exactamente, el Mensaje Reencontrado? Muchos son los que lo han hojeado distraídamente, sin duda ignoraban que existe un mensaje olvidado, del mismo modo que hay una palabra perdida. Algunos, sin embargo, atraídos por un cierto perfume de verdad, se tomaron el tiempo necesario para leerlo y meditarlo. Estos pueden afirmar que «el mensaje» ha sido reencontrado.

Este mensaje no es nuevo y es lo que paradójicamente constituye su «originalidad»; eso, por cierto, parece no habérsele escapado a René Guénon. (1) No es nuevo, decimos, en el sentido de que es auténtico, procedente siempre del Origen y por lo tanto idéntico a través de la gran cadena de los maestros del saber. Si dudáis de lo que afirmamos aquí, tomaos entonces la molestia de examinar este mensaje renovado, si tenéis paciencia para ello y dejáis a un lado vuestros prejuicios, os daréis cuenta de que, en un lenguaje actual, lo que se expresa aquí es el eterno mensaje profético de los sabios de la humanidad.

Sigamos, pues, sus huellas en el conocimiento del antiguo Egipto y en el de los padreslibro MR del Taoísmo, en la sabiduría de la cábala hebraica, en los misterios de la antigua Grecia, en la gnosis del hermetismo cristiano y en la del Islam, en los arcanos de la Gran Obra de los filósofos…

“Hay aquí más que una moral y más que una ascesis, más que una filosofía y más que una mística. Aquí está la llave de la restitución del hombre y del mundo en Dios”. (M. R. IX, 36’)

El espíritu de Elías no se inventa. Ciertamente los escritos de los sabios son necesarios y debemos leerlos y meditarlos creyendo en sus testimonios. Pero, ¿qué es la tradición escrita sin la actualización de la tradición oral, la única que puede devolvernos su “sentido”? Sin ésta última, podemos hablar y escribir sobre la primera con más o menos acierto, pero nuestras especulaciones inteligentes chocan siempre contra la superficie de las palabras, puesto que no sabemos de “qué” se trata en realidad.

“Este libro no es para todos, sino sólo para quiénes les es dado creer en lo increíble”. (M. R., Introducción)

“No es la obra lo que cuenta ni el obrero, sino la cosa de que hablan la obra y el obrero”. (M. R. XXIII, 58’)

“Si habéis encontrado la unidad del Único, romped las páginas del Libro y dejadlas volar al viento tarareando una alegre canción. – Si no, no os separéis de ellas ni de día ni de noche hasta que penetren vuestro entendimiento y hasta que os conduzcan al barro que no moja ni mancha nada”. (M. R. XXIII, 57-57’)

¡Qué lástima para nosotros, hombres de este final del siglo xx, si este mensaje, dicho de nuevo, no fuera oído! ¡Qué mala suerte para todos los ausentes, los adormecidos, los distraídos, los insensibles, los razonables, los provistos, los mediocres! ¿Acaso también vamos a quedarnos cortos de aceite para nuestras lámparas, como les ocurrió a las vírgenes necias?

Película Nuestro Hogar // Chico Xavier

Nosso Lar (Nuestro Hogar) es un film basado en el libro más famoso de Chico Xavier.

Nuestro Hogar trae la historia de André Luiz, un prominente médico y padre de tres hijos, quien muere tras una larga batalla contra el cáncer y, en lugar de elevarse a lo que él creía sería el cielo, se despierta en un valle de devastación.

Viviendo como un náufrago y luchando por evitar a los “vampiros”, espíritus que atacan por la noche, un día, un rayo de luz desciende del cielo inundando de rescate a los espíritus en canales profundos del Valle. André es rescatado y llevado a una ciudad

Nos encontraremos con una ciudad próspera y futurista, llena de vida y actividad, y organizada de un modo ejemplar. Los espíritus recién llegados pasan por fases de recuperación y de educación espiritual supervisados por espíritus de mayor nivel.

EL SOL // El oro viviente

Este post lo quiero dedicar al cuerpo celeste mas importante de nuestra galaxia. 

Intento encontrar palabras para honrarlo… y nada alcanza.

Así que, como siempre, voy a citar a los que realmente saben.

En este caso es una cita de una conferencia de John Tyndall (físico irlandés del 1800) que en pocas palabras describe, casi de manera literal, todo su maravilloso Poder.

sol“Cada árbol, cada planta y cada flor, crece y florece por la gracia y generosidad del sol”.

“Tan ciertamente como que la fuerza que mueve las manecillas del reloj se deriva del brazo que le da cuerda, así indudablemente todos los poderes terrestres son derivados del sol”.

“Dejando afuera de consideración la erupción de los volcanes y el flujo y reflujo de las mareas, el sol produce todas las manifestaciones de poder, orgánico inorgánico, vital y físico. Su calor mantiene líquido al océano y gaseosa la atmósfera, y todas las tormentas que los agitan se desatan por la fuerza mecánica del sol. Eleva los ríos y los glaciares hasta las montañas, así las cataratas y las avalanchas descienden velozmente con una energía derivada inmediatamente de él”.

“También el trueno y el relámpago son su fuerza transmutada. Cualquier fuego que arde y cualquier llama que brilla dispensan la luz y el calor que originariamente pertenecían al sol”.

“Desafortunadamente, en estos días son comunes las noticias acerca de batallas, pero cada conmoción y cada descargao-NASA-SUN-SOLAR-FLARE-900 es la aplicación, o la mala aplicación, de la fuerza mecánica del sol. El hace sonar la trompeta, impulsa el proyectil y hace estallar la bomba. Recuerde, esto no es poesía sino una rígida verdad mecánica”.

“Como lo he dicho, el sol cría a todo el mundo vegetal y, a través de él, al animal; los lirios del campo son la obra de su mano, el verde de las praderas y el ganado sobre un millar de colinas. El forma el músculo, impulsa la sangre, construye el cerebro; es la agilidad en las garras del león; se remonta en el águila, se desliza en la serpiente”.

“El construye los bosques y los derriba, el mismo poder que hizo crecer el árbol es el que empuña el hacha. El trébol brota y florece y la guadaña del segador oscila, a través de la operación de la misma fuerza”

“El sol extrae los minerales de nuestras minas, lamina el hierro, remacha las láminas, hierve el agua, arrastra al tren. No solamente hace crecer el algodón, sino que hila la fibra y teje la tela. No hay un martillo levantado, una rueda en movimiento, o una rueda en acción, que no sea levantado, movida o accionada por el sol”.

sun_flower_world_hd-HD“Su energía se vierte al espacio sin reserva, pero nuestro mundo es un lugar de parada donde esta energía es condicionada. Aquí Proteo opera sus hechizos, la misma esencia toma un millón de tonalidades y formas y finalmente se disuelve en su forma primitiva y casi informe. El sol nos llega como calor, nos deja como calor, y entre su entrada y su partida aparecen los poderes multiformes de nuestro globo. Todos ellos son formas especiales del poder solar, moldes en los cuales se derrama temporalmente su fuerza, al pasar desde su origen hasta el infinito”.

John Tyndall (Irlanda 2 de agosto de 1820 – 4 de diciembre de 1893)

Troncones, México 2012

Troncones, México 2012

Troncones, México 2012

Troncones, México 2012

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

ar2b

Navidad es regeneración espiritual…

Consideremos la NAVIDAD. Penetremos la NAVIDAD. Imitemos la NAVIDAD. Adoremos la NAVIDAD. Cantemos la NAVIDAD.

El árbol de Navidad, Louis Cattiaux.

“La extraña historia de un león verde”

Rosar_ color 1Comparto este cuento maravilloso de profundo contenido oculto…

Cuento de Raimon Arola y Luisa Vert incluido en el libro “Pequeñas alegrías” dedicado a los buscadores solitarios.

Discúlpenme por presentarme yo mismo pero las circunstancias me obligan a ello: soy el león verde y lo que más me gusta es devorar al ardiente Sol.

Si me he decidido a dar este paso es porque desde hace mucho tiempo no tengo amigos y, lo que es más terrible, en la actualidad apenas me quedan conocidos. La indiferencia de los filósofos, la ignorancia de los artistas, la arrogancia de los científicos, la mediocridad de los difusores de las ciencias ocultas y el fanatismo de los religiosos me han encerrado en una jaula apartada del devenir del mundo.

Desesperado y sólo, he decidido aprovechar estas páginas para dar fe de mi existencia. Aquí concluye mi pretensión, no quiero revindicar mi utilidad ni siquiera reanimar la búsqueda de que era objeto en la antigüedad, pues aunque mi naturaleza sea profundamente orgullosa e iracunda, el olvido en el que he caído me obliga a ser humilde. Pero no puedo dejar pasar la ocasión que me brinda este cuento mágico para presentarme a quien tenga bien leerlo.

Procedo de un antiguo linaje pues la primera constancia de mi existencia la dio un eremita cristiano conocido como Morieno y que vivió en Siria a finales del siglo séptimo. En la soledad de su retiro alcanzó a conocer la raíz del cielo y la tierra y logró realizar la Piedra filosofal. A nadie explicó su saber salvo un rey omeya, Jâlid ibn Mu’awiyya era su nombre, aunque en Occidente lo llamaron Calid. Precisamente nací durante el diálogo entre el eremita y el rey. El sabio solitario enseñaba al rey la manera de hacer la Piedra filosofal por medio de extrañas imágenes que, a modo de alegorías, describían las operaciones del arte y en una de ellas apareció mi nombre: “Toma el humo blanco y el león verde, la almagra roja y la inmundicia. Disuelve todas estas cosas y sublímalas, y después únelas de tal manera que en cada parte del león verde haya tres partes de la inmundicia del muerto…”.

Ante la extraña explicación de mi nacimiento, la mayoría de los humanos han creído que no existo, que sólo soy un símbolo, pero, ¿cómo no voy a existir, si formo parte del hombre?

Debo decir que hubo un tiempo en el que las mentes más privilegiadas creían en mi existencia y emprendían mi búsqueda con el deseo de conocerme. Los que lo lograron, hablaron de mí e incluso me hicieron retratos, el primero fue en blanco y negro, se grabó en el siglo dieciséis para ilustrar un célebre libro de alquimia atribuido a Arnau de Villanova, se llamaba El Rosario de los filósofos. Junto al dibujo se podía leer el lema siguiente: “Soy aquel que fue el león verde y dorado: en mí está encerrado todo el secreto del arte”. Al darse a conocer mi imagen empezó mi fama. Filósofos, médicos, matemáticos, pastores, místicos, poetas, políticos… Durante casi un siglo se habló de mí, y aunque pudiera parecer extraño, todos me alababan y buscaban mi compañía. Pero con el tiempo, los hombres cultos comenzaron a no ponerse de acuerdo sobre mi identidad. Algunos me defendieron, otros me atacaron maliciosamente, y al final me olvidaron, o como mucho utilizaron mi nombre para designar un ideal, una metáfora de algo imposible.

Cuando conocí el éxito, me deje querer. Mi vanidad se sentía recompensada. Pero cuando pasó, rugí desaforadamente y procuré demostrar mi existencia, pero ¿cómo se puede mostrar la evidencia? Lo que está más cerca de la mirada es lo que menos se ve. Mis intentos se contaron por fracasos y mi nombre se utilizó fraudulentamente para designar no sé que tipo de sal química.

Desesperado, intenté hacerme notar a los místicos y más de uno llegó a contemplarme pero me negaron, quizá es que les di miedo, y siguieron buscando a su Dios en el cielo sin considerar el Sol terrestre que brillaba en mis entrañas.

Más tarde, fueron los artistas quienes intuyeron mi presencia, incluso pude manifestarme abiertamente a alguno de ellos, pero, como ya nadie sabía como debía ser tratado ni recordaban mis modos de mostrarme al mundo, no me reconocieron, confundiéndome con un trance creativo.

Lo he dicho al comienzo, no pretendo reivindicar mi fama, ni que nadie conozca mi naturaleza, pero… ¡admitir que no existo y que soy un mero símbolo, me parece excesivo! Soy el león verde, el metal de Hermes Trimegisto, el mercurio filosófico, la sangre de la Piedra filosofal, el viento que sopla en el corazón de los elegidos.

Macrocosmos y Microcosmos // En la filosofía oculta

Fragmento e imágenes de la obra de H. C. Agrippa, “La filosofía oculta” (1531) que tratan de la proporción, la medida y la armonía entre el cuerpo humano, el zodíaco y los planetas.

Texto de Agrippa:

“Puesto que el Hombre es obra de Dios, lo más bello y perfecto, su imagen y el resumen del mundo universal, llamado por ello microcosmos, y consiguientemente encierra en su composición completísima, en su armonía suavísima, y como en obra dignísima de todos los números, medidas, pesos, movimientos, elementos y todas las demás cosas que lo componen, y, puesto que todas las cosas están en él, como en obra acabada de determinada condición elevada por encima de la concordancia común que tienen en todos los demás compuestos, por eso todos los antiguos contaban otrora con sus dedos y señalaban los números con los dedos. Parece que con ello quisieron probar que se habían inventado todos los números, medidas proporciones y armonías a imitación de las articulaciones del cuerpo humano; de allí deriva también que, adecuándose a las medidas y proporciones del cuerpo humano, efectuaren sus compartimentos, construyeran sus templos, edificios, casas, teatros, navíos, máquinas, toda clase de obras artificiales y todas las partes o miembros de artes y edificios, como las columnas, capiteles, bases, frontispicios, ordenamiento de pedestales, y todas las demás cosas de esa naturaleza. Dios mismo enseñó a Noé cómo fabricar el arca según la medida del cuerpo humano, como Él mismo fabricó toda la maquinaria del mundo según la simetría del cuerpo humano, por lo que se llama a aquél macrocosmos y a éste microcosmos.”

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